Esta información y sus vínculos no se debe considerar un consejo médico si no ha existido una consulta presencial con diagnóstico y examen físico

Testimonios ritidoplastia / Lifting facial / Estiramiento facial

¿Qué quiere saber sobre Lifting Facial?

El Dr. Jorge Alberto Espinosa Reyes tiene doble certificación: Otorrinolaringología y Cirugía Plástica Facial,
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Aunque solo llevo 14 días de convalecencia estoy satisfecha porque fue algo muy sutil y sobre todo sin marcas. Estoy segura que en algunas semanas estaré súper feliz. Gracia por todo y sobre todo por estar tan pendientes de mí. Gracias

Mujer
Edad: 45 años
Procedimiento: Cirugía de párpados y Cirugía facial



Buena la atención, buenos los resultados. Importante un especialista en la cara.

Hombre
Edad: 54 años
Procedimiento: Cirugía facial



Estos muy contenta con los resultados de mi operación el doctor Espinosa es una gran persona y un excelente profesional me dio opciones para mi cirugía que nadie me había dada

Mujer
Procedimiento: Cirugía facial



El resultado obtenido en la cirugía está de acuerdo a lo planteado por el cirujano. Me encuentro muy satisfecha con este. Ya que me ayuda tanto para mejorar mi imagen física como para mejorar mi seguridad

Mujer
Procedimiento: Cirugía facial



Realmente me siento muy satisfecha con los resultados de la cirugía es lo que esperaba y no dudaría en recomendar al Dr. Espinosa

Mujer
Procedimiento: Cirugía facial



Es un excelente medico yo siempre he dicho que es un mago.

Mujer
Procedimiento: Cirugía facial



Fue una experiencia muy agradable. Quede muy contenta con los resultados de mi cirugía, el doctor Espinosa y todo el personal médico fueron muy amables durante el proceso, y recomendaría enormemente al doctor Espinosa.

Mujer
Procedimiento: Cirugía facial



Testimoniales / RITIDOPLASTIA – CIRUGÍA

JUVENTUD, ERES BIENVENIDA

La cirugía ya no era un concepto, una foto, un video o una posibilidad, era una realidad.

La noche anterior a la cirugía no dormí bien. Tenía una mezcla de sentimientos: estaba feliz porque recuperaría mi apariencia juvenil pero también sentía ansiedad y un poco de temor que me helaba los pies y las manos. No comí nada porque debía ir en ayunas por la anestesia, pero de todas maneras opté por la alegría que es el mejor antídoto contra la ansiedad y el miedo. Salimos a las 5:45 de la mañana y mientras mi esposo manejaba, tomó mi mano y la apretó suavemente en un gesto de amor y solidaridad que me tranquilizó. El amor tiene efectos tranquilizantes que siempre producen paz. Llegamos a la Clínica, hicimos los trámites de rutina y todos fueron muy amables. Cuando todo estaba listo, apareció el doctor Jorge Espinosa con la sonrisa que lo caracteriza que unidas a sus palabras de seguridad y optimismo, resultaron ser el mejor antídoto contra mi ansiedad y temores. Me cambié, me puse la ropa adecuada para la cirugía y me llevaron a la sala que estaba dotada de equipos modernos. Enfermeras, anestesiólogo, instrumentadora y todo el equipo, se preocupaban porque me sintiera bien, tranquila, segura. Nunca le he tenido miedo a la anestesia, por el contrario, me gusta esa mágica sensación de dormirme para que nada me duela y despertar cuando todo ha pasado. Oré, me colocaron la mascarilla y empezó mi sueño de cambiar, de robarle unos años a los años.

¿CÓMO LO HIZO?

El doctor Jorge Alberto Espinosa Reyes, sabe lo que hace. Su profesionalismo lo demuestra en la cuidadosa preparación científica que ha tenido, que lo ubicó entre los 100 mejores cirujanos cosméticos del mundo por la International academy of cosmetic. Además, es detallista, extremadamente organizado y con una sincera gentileza que no es común. Tuve varias citas antes de la cirugía; a la última me acompañó mi esposo, quien hizo muchas preguntas. El doctor se las explicó detalladamente, paso a paso y vi como brillaron los ojos de mi esposo cuando el doctor le mostró mis fotos actuales y una proyección de cómo podría lucir mi rostro después de la cirugía. Quedó muy contento al saber que para el doctor es muy importante que se vea natural. Está tan entusiasmado con mi cirugía que está contemplando la posibilidad de operarse él también. Le entregué los exámenes que me había solicitado: cuadro hemático, glicemia, pruebas de coagulación, creatinina, TSH, electrocardiograma y el concepto de un oftalmólogo para mi blefaroplastia -increíble, ya utilizo el nombre científico para la cirugía de párpados - Revisó los exámenes y al ver que todo estaba bien, me remitió para que el anestesiólogo me evaluara. El doctor Espinosa nos miró y nos explicó: “Sonia y Francisco, voy a utilizar para esta cirugía anestesia general para que no sientas ningún dolor mientras recuperamos tu apariencia juvenil. Es la más indicada de acuerdo con tu edad y porque decidiste realizarte la blefaroplastia y la frontoplastia.

“La sala de cirugía está dotada con los mejores equipos técnicos y humanos para que tengas la seguridad de estar en el sitio idóneo para practicarte tu ritidoplastia y demás cirugías, nos aseguró el doctor Espinosa. Tu cirugía dura de 5 a 7 horas y tendrás un día de hospitalización. Te haré unas pequeñas incisiones en la parte superior de tu rostro que no las notarán los demás porque quedarán camufladas por tu cabello, tus orejas o por la configuración natural de tu cara. Inmediatamente, comenzaré a reubicar los tejidos de tu rostro, te retiraré el exceso de piel y te colocaré la grasa que has ido perdiendo con el paso de los años” Mientras nos hablaba complementaba su explicación con imágenes que nos mostraba en su computador. Al verlo exponer con tanta pedagogía y apasionamiento entendí por qué es educador y recordé una frase de Ward, un escritor francés, que leí hace años: “El profesor mediocre, dice. El profesor superior, demuestra. El gran profesor, inspira”. El doctor continuaba con su explicación, completamente ajeno a mis reflexiones: “Para tu cuello y la parte inferior de tu rostro realizaré unas incisiones muy pequeñas detrás de las orejas y otros lugares donde no se ven. Utilizaré las últimas técnicas quirúrgicas – endoscópicas para optimizar los resultados de tu cirugía de rejuvenecimiento. Como tu cara también ha perdido volumen, aprovecharé para colocarte grasa y ácido hialurónico para que recuperes el volumen que perdiste con los años.

Cuando termine, te colocaré un vendaje alrededor de tu cabeza. De igual manera, te pondré un drenaje para evitar que acumules sangre o líquidos y, si todo va bien, como estoy seguro que será, te lo quitaré antes de 48 horas. Tendrás los vendajes de 5 a 6 días. Es importante que tengas en cuenta que los efectos de tu cirugía no los podrás ver de manera inmediata. Como decía Shakespeare: “¡Cuán desgraciados son aquellos que no tienen paciencia! ¿Qué herida se ha curado en un instante? Aunque estarás ansiosa por ver los resultados te verás inflamada. Ten presente que los verdaderos resultados los comenzarás a ver en cinco o seis semanas. Verás que tu piel tiene una apariencia más juvenil. El espejo será nuevamente tu aliado cuando veas tu cara libre de arrugas, con todo en su lugar, hidratada, bonita…” Un buen doctor aprende a conocer a su paciente porque confieso que él se dio cuenta de que, de paciente, no tengo nada. El escritor suizo, Francisco de Sales, decía: “En esta vida la paciencia ha de ser el pan de cada día; pero la necesitamos en particular para nosotros, porque nadie se nos hace tan pesado como nosotros mismos Esta cirugía ha sido un gran aprendizaje. Aprendí: el valor de una sonrisa, de una palabra amable, del querer dar al otro lo mejor. Aprendí que la verdadera riqueza está en la paciencia, en prepararse adecuadamente para que el otro sea feliz y, especialmente, aprendí que el alma no envejece, que una cirugía me ayuda a verme mejor a sentirme mejor.

El mejor aprendizaje fue entender que la felicidad y la vejez son estados del alma y no tienen que ver con la edad porque hay viejos de 20 años y jóvenes de 80.

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RITIDOPLASTIA – CONSULTA

EL ALMA NO ENVEJECE

Cada paciente tiene una historia, una motivación y el sueño de ser feliz recuperando lo que el tiempo le ha ido robando poco a poco.

La cita con Sonia era a las 8 de la mañana; ella llegó 15 minutos antes y nos contó su historia:

“Cuando recibí la invitación para el reencuentro de egresados de mi colegio me sentí feliz: el corazón me palpitaba aceleradamente, y en pocos segundos volví a ser niña, a ser adolescente; comencé a brincar, puse la música de esa época, canté, bailé y empezaron a fluir los recuerdos de mi infancia, las travesuras con mis amigos, mi primera comunión, mi primera fiesta, mi primer novio, los 15 años, el grado, mi uniforme… Cuánto daría por ponerme nuevamente mi uniforme y vivir un día de colegio –suspiró-. ¿cómo estará mi primer amor?, ¿lo invitarían? Estuve una semana de excelente humor pensando en mi reunión. Mi esposo y mis hijas también estaban felices, especialmente porque durante esos días no hubo regaños ni cantaleta. Mi espíritu volvió a esos años de sueños, de proyectos, de ilusiones, de alegría, de juventud y de esperanza, donde todo es posible. Me sentí nuevamente joven y me di cuenta de que mi alma estaba intacta. Todo era perfecto hasta que busqué las fotos de mi juventud y las comparé. Me fui con un amigo que nunca me miente: el espejo, y hasta ahí me llegó la sonrisa porque me vi con los ojos de la realidad y la realidad era que mi cara lucía cansada, tenía una que otra arruguita alrededor de mis ojos, bueno, la verdad, muchas. Mis ojos se veían más pequeños y como inexpresivos, porque las cejas y mejillas estaban caídas; los párpados superiores eran más voluminosos, tenía bolsas debajo de los ojos y mi cuello ya no era firme. Mi alma estaba intacta pero mi cuerpo ya no era el mismo. Llorando delante de mi “amigo”, decidí que no iba a ir.

Cuando regresó mi esposo me encontró llorando y me preguntó: ¿Qué te pasó, si estabas tan feliz? Le conté que no iría a la reunión porque me veía vieja y sus palabras me reconfortaron: Estás linda ¿Y crees que a los otros no les han pasado los años? Amiel decía que: “Saber envejecer es la obra maestra de la sabiduría, y uno de los capítulos más difíciles en el sublime arte de vivir”. Con ese argumento volví a sonreír y me fui a Facebook para ver cómo estaban mis compañeros a los cuales no veía hace años. A algunos no los reconocí porque estaban calvos, gorditos o desgastaditos… En mis compañeras ocurrió algo similar: la que tenía un cuerpazo, estaba gordísima; la gordita se adelgazó, pero estaba muy arrugadita –más que yo- y Caro, la que vivía enamorada de mi novio, que era el patito feo del salón, se había convertido en cisne. Llamé a mi mejor amiga del colegio, hablamos mucho y me contó el secreto de Caro. ¿Quién no luce linda con un buen cirujano? pero tú puedes ir más linda. Tengo el dato de su cirujano plástico facial de Caro, que es uno de los 100 mejores del mundo. Él ayudo a hacerle el ‘milagrito’ con una ritidoplastia. ¿Ritidoplastia? Me dan miedo esas cirugías… las mujeres que se las hacen se ven tan artificiales, como estiradas

- ¿Te pareció Carolina estirada?

- No, si tú no me cuentas, no pensaría que se hizo una cirugía, sino que es ‘mata años’.
- Dime la verdad, ¿tú también te hiciste cirugía?
- Nooo. Le pregunté a Caro por si de pronto me decido.
- ¿Cómo se llama el cirujano?
- El doctor Jorge Alberto Espinosa Reyes

Sin contarle a nadie, saqué la cita y desde que me contestaron me sentí tranquila; fueron muy amables, pacientes y los sentí muy profesionales en las respuestas que me dieron y la verdad, les hice como mil preguntas. Cuando llegué a la cita, el trato fue aún más cálido, pero aun así estaba nerviosa. El doctor llegó puntualísimo; cuando lo vi, dudé unos segundos diciéndome que no podía ser él, me pareció demasiado joven. Con una amplia sonrisa en su rostro y una inesperada cordialidad en los ojos, avanzó tendiéndome la mano abierta y en un tono amable, casi afectuoso, me saludó y me dijo: “Buenos días, deme dos minutos y estoy con usted”. Salió antes de los dos minutos y con una sonrisa, que sentí sincera, me invitó a seguir a su consultorio. La atmósfera del consultorio era cordial, relajante, me sentía tranquila. Su profesionalismo era evidente y me inspiró confianza, tanta que sin más preámbulos le dije: doctor, voy a reunirme con mis compañeros de colegio ¿Me veo muy vieja? La reunión es en dos meses ¿Alcanzaré a hacerme algo o mejor no voy? Con un gesto de complicidad me dijo: cuando se encuentre con sus compañeros la verán muy joven y no sabrán por qué. -Doctor, ¿voy a verme natural o estaré sin arrugas, pero pareceré como una máscara? Me da miedo que mis compañeros piensen: se nota que se estiró. - Con voz segura, modulada, acariciadora y muy agradable me dijo: “Si el resultado no luce natural, no se ve bien” Inmediatamente el doctor comenzó a evaluar el daño que el inexorable paso de los años le hizo a mi rostro por la falta de colágeno, por el estrés, los efectos de los rayos ultravioleta del sol y no sé cuántas cosas más. Me tomó unas fotos y enseguida me mostró qué debía corregir, porque tenía arrugas, manchas, flacidez, bolsas debajo de los ojos y mis párpados superiores, también debían ser operados. Era más de lo que pensaba. Definitivamente una cosa es como uno se ve y otra, como lo ven los demás.

¿Qué es una ritidoplastia?

Le hice al doctor todas las preguntas que se me ocurrieron: En qué consistía la ritidoplastia, cuánto duraba la cirugía, si necesitaba hospitalización, el tipo de anestesia, si quedarían cicatrices, qué cuidados debía tener, los riesgos y la principal: si estaría lista para mi reunión. Con toda la paciencia del mundo me respondió una a una mis inquietudes.

Sonia, “con el paso de los años la gravedad tiene su efecto en el rostro, los tejidos se descuelgan y la piel ya no es tan firme. La ritidoplastia es una cirugía que mejora esos signos visibles del envejecimiento del rostro ¿cómo? De manera estratégica, para que no se noten, te haré unos pequeños cortes y con unos puntos internos te voy a reubicar los tejidos que tienes debajo de tu piel y luego te quitaré la grasa y la piel que te sobra. No es un estiramiento”, me explicó. El doctor se levantó de su silla, se paró detrás de mi y con las manos me elevó las cejas y las mejillas para que me viera en el espejo y solo con eso, ya vi cambios. Se volvió a sentar y continuó respondiendo: “la cirugía se realiza en un quirófano, con anestesia general, dura de dos a tres horas y es ambulatoria”. “Después de la cirugía se te inflama la cara de dos a tres semanas, pero eso depende de cada persona. Tuve una paciente que a los 10 días estaba perfecta, pero es mejor que calcules un tiempo más largo para que puedas guardar reposo y descansar con la cabeza levantada. No te puedes asolear ni hacer ejercicio hasta que desaparezca la inflamación por completo, para que puedas reiniciar tus actividades normales. Todas las cirugías tienen riesgos, hasta la sacada de una muela, pero en esta cirugía no son frecuentes las complicaciones. Estar en manos de un cirujano calificado ayuda mucho a prevenirlas. Hay más riesgo en los fumadores y en las personas que tienen problemas de cicatrización, pero por lo que me dijiste al hacer tu historia clínica, no estás en ninguno de estos grupos. Si te decides, debemos hacer la cirugía a la mayor brevedad posible para que estés perfecta para tu reunión. Es necesario hacer unos exámenes previos y con estos resultados fijamos la fecha. Tu rostro volverá a ser expresivo y esta es una forma de recuperar la juventud. También te sugiero que te hagas en la misma cirugía una blefaroplastia o cirugía de párpados y una frontoplastia, o cirugía de la frente para que quedes espectacular. La cirugía te ayudará a verte más joven pero los años no se detienen. Mantén un corazón alegre y con esperanza para que tu alma no envejezca jamás”