Esta información y sus vínculos no se debe considerar un consejo médico si no ha existido una consulta presencial con diagnóstico y examen físico

Testimoniales prognatismo / Maxilofacial

¿Qué quiere saber sobre el procedimiento?

Testimonial Paciente

Comparto mi testimonio porque: NUNCA SE DEBE PERDER LA ESPERANZA DE MEJORAR

Todos nacemos sin complejos. Cuando somos niños vivimos felices, jugamos sin ninguna prevención y la vida es perfecta. Cuando entramos al colegio comienzan a secretearse, a reírse y al principio no entendemos por qué hasta que nos colocan un apodo que marca nuestras vidas. Comenzamos a darnos cuenta de que en nosotros hay algo diferente. Era muy pequeño cuando empezaron los apodos que marcaron mi vida.

Me decían Mandíbula, belfo… y un día llegó al colegio un caleño que empezó a llamarme “negro bembón" y ya nadie conocía mi nombre.

Me sentía desmotivado, ya no quería participar en clase, me dejaban de lado no tenía deseos de ir al colegio porque no tenía amigos. Un día me levanté en clase y les dije lo que sentía, que no me gustaba que me llamaran así, que me dolía, lloré y todos se rieron, incluso el profesor que dirigía la clase de comportamiento. En los recreos estaba solo y se dirigían a mí para burlarse; para hacer chistes por mi quijada, nadie quería hacerse conmigo para los trabajos en grupo y nunca me invitaban a cumpleaños ni fiestas… Todos tenían novia y sentía que le agradaba a una compañera de clase, pero su amiga no le permitía que se acercara a mí. Ni siquiera quise ir al prom del colegio porque sentía que no valía nada, tenía tanta tristeza que entré en una depresión profunda. Para completar, tenía dificultades para hablar y para morder por lo que era muy flaco. En la medida que crecía se ampliaban mis defectos y con ellos la gama de apodos. Además, sentía un dolor físico muy intenso. Era introvertido y retraído. Me empecé a preguntar por qué era diferente y en algunas ocasiones sentía deseos de acabar con mi vida, pero me mantenía vivo el amor que mis padres me profesaban y yo no podía hacerles eso.Mis padres intuían lo que pasaba, me consentían muchopero yo callaba y ese fue mi peor error.

UNA VISITA COMENZÓ A CAMBIAR MI VIDA

Un día llegó a nuestra casa un amigo de la familia y al ver mi comportamiento les pregunto a mis padres que me pasaba y ellos le contaron que estaba sucediendo. Habló con mis padres y les dijo: este chico necesita tratamiento urgente, conozco unos excelentes profesionales que le pueden cambiar la vida. Inmediatamente llamaron y sacaron la cita. Cuando nuestra estima está tan baja, valoramos cada palabra amable que recibimos y eso me hizo sentir bien desde el primer momento que llegué al consultorio que nos recomendaron. La secretaria fue especialmente amable y así llegué donde la doctora Sandra Nieto, quien me recibió con mucha dulzura y una sonrisa casi maternal, que hacía mucho tiempo no recibía de un extraño. La doctora es cirujana maxilofacial, comenzó a realizarme una cuidadosa historia clínica antes de examinarme.Me preguntó si en mi familia había casos similares, si tenía dificultad para hablar, comer, morder y masticar.Fue muy tierna y cuidadosa con su examen y me explicó que ella tiene en cuenta tres aspectos: funcionales, estéticos y psicológicos. Es decir, que desea que funcione todo bien para que pueda masticar y hablar normalmente; que se vea bonito y acorde con mi fisonomía y que me sienta bien interiormente. Me ordenó radiografías de cráneo y tomó una radiografía especializada, hizo unas impresiones de mi dentadura y me dijo que le trajera las radiografías y en la próxima cita me daría un diagnóstico.

NUEVA CITA, NUEVA VIDA

Cuando llegué a la segunda cita y después de evaluar las radiografías, las impresiones y el examen físico, me dijo que tenía un prognatismo severo y era necesario realizar un tratamiento de ortodoncia, una cirugía y colocar algunas prótesis, en caso de que fuera necesario por la pérdida de algunas muelitas. Me dijo: “el prognatismo es un desplazamiento que tiene tu maxilar inferior hacia adelante y esto ocurre cuando los huesos de tu rostro hacen que los dientes estén desalineados. Me lo explicó de una manera sencilla, mostrándome mi rostro y unas figuras en el computador.

¿Y QUÉ LO CAUSA?

El prognatismo tiene su origen en diferentes factores: hereditarios, por la caída prematura de las muelitas de leche, por problemas de hipófisis, que es la hormona del crecimiento o por formaciones deficientes en los huesos de la cara. En tu caso, fue por factores hereditarios . Esto te generó los problemas que ahora presentas, pero tu problema tiene solución y pronto estarás feliz con tu nueva cara. Con las palabras de la doctora regresó en mi la esperanza, la doctora Sandra continuó explicándome: tus dientes se desalinearon y esto impidió que tu boca pudiera cerrar bien porque no encajaba. También tienes dificultad para hablar, masticar y morder.

La buena noticia es que, con el tratamiento adecuado y los profesionales idóneos, pronto volverás a tener un rostro simétrico. Tienes 17 años y es la edad perfecta para tu tratamiento. Se puede realizar desde los 12 años, dependiendo del análisis previo de cada caso. Yo me encargaré de reunir el equipo idóneo de profesionales para que en poco tiempo reanudes tu vida con mucha alegría, fe y esperanza. Es necesario un tratamiento de ortodoncia, un cirujano plástico y en Plástica Colombia contamos con todos los profesionales que son expertos para tu caso. Gracias doctora, renace en mi la esperanza porque no tiene sentido estar bien por fuera si estás roto por dentro y ahora sé que estaré bien por dentro y por fuera.

Gracias