Esta información y sus vínculos no se debe considerar un consejo médico si no ha existido una consulta presencial con diagnóstico y examen físico

Consejos para controlar el exceso de sudor / Hiperhidrosis: más allá de un problema de nervios

¿Qué quiere saber sobre el procedimiento?

Con tratamientos que van desde los antitranspirantes hasta procedimientos quirúrgicos, se puede mejorar la calidad de vida del paciente. Las personas que sienten temor por estrechar la mano de otro o de permanecer en un lugar concurrido a causa de la sudoración excesiva y el consecuente mal olor, deben saber que controlar la hiperhidrosis, como se le denomina en términos médicos a este trastorno, es posible.



La cirujana plástica Claudia Patricia Nieto, de la Universidad Militar Nueva Granada, explica a EL NUEVO SIGLO por qué se produce este mal y cuál es la mejor forma de tratarlo para mejorar la calidad de vida de los pacientes. “En primer lugar, aquellos que sufren de hiperhidrosis presentan una sudoración excesiva en las palmas de las manos, las plantas de los pies y las axilas. Estas son las partes del cuerpo donde se manifiesta básicamente el problema. Está relacionado con una respuesta exagerada a un estímulo emocional, generada por un desorden a nivel nervioso, en el cual el organismo produce más sudor del necesario”, afirma la experta. Este trastorno, dice Nieto, “afecta severamente el autoestima de las personas porque produce una sensación desagradable de humedad, mal olor e irritación que les impide relacionarse socialmente con normalidad”. Cuando los pacientes la consultan, agrega esta cirujana, muchas veces desconocen que se trata de un problema de salud, pero sobre todo no saben que hay métodos para su tratamiento. El especialista hace el diagnóstico por medio de la técnica colorimétrica, que consiste en impregnar la superficie de la piel afectada con una tintura alcohólica de yodo al 2 por ciento. Cuando la sustancia se seca, se espolvorea con almidón. Este procedimiento produce una decoloración del yodo, que permite identificar visualmente las zonas donde se concentra el sudor, con marcas azules y marrones en la piel, que indican la localización de las glándulas sudoríparas secretoras. Una vez se tienen los resultados, existen varios tipos de tratamiento: los tópicos, sistémicos y quirúrgicos. “Para tratar la hiperhidrosis leve, la forma más cómoda es con los antitranspirantes tópicos, son sustancias que contienen sales de aluminio y zirconio y actúan mediante un bloqueo parcial de los conductos sudoríparos, causando la desviación de la sudoración. Lo que se hace es colocar una capa del producto en las palmas de las manos y en las plantas de los pies, luego se coloca un film de plástico y se hace más o menos en dos aplicaciones semanales”, recomienda. Nieto hace una diferenciación entre el desodorante y el antitranspirante, que tienen usos específicos.

“El antitraspirante disminuye la cantidad de sudor, la humedad, y el desodorante disminuye el mal olor que produce la humedad, porque el sudor no produce mal olor sino las bacterias o los microorganismos propios del cuerpo que se mezclan con el sudor”, puntualiza. Los tratamientos sistémicos, consisten en fármacos tipo anticolinérgicos, dice la experta, y estos medicamentos se dan en altas dosis, pero tienen problemas secundarios como boca seca, visión borrosa, retención urinaria y taquicardia, por lo cual las personas no las utilicen con frecuencia, señala la médica. También está la Iontoforesis, como explica Nieto, es “un procedimiento aprobado por la máxima autoridad sanitaria norteamericana, FDA, donde se utiliza electricidad para cerrar temporalmente los conductos de las glándulas sudoríparas y esto produce una disminución en la cantidad de sudor. Se utiliza más que todo en las manos y en los pies”. Además, se utilizan también procedimientos quirúrgicos, cuando el problema se manifiesta muy severo. Se cuentan para estos casos la simpatectomía toráxica, que “produce una interrupción definitiva de los nervios que transmiten las señales a las glándulas sudoríparas para que el paciente no sude” o el curetaje axilar, “una resección quirúrgica de las glándulas apocrinas sudoríparas causantes del problema” y se realiza con anestesia local o general. Lo último que se está utilizando, explica Nieto, es la toxina botulínica. “Básicamente se inyecta intradérmicamente y esto produce una inhibición, bloqueando las señales químicas de los nervios que controlan la sudoración. Es como un neuromodulador, que al ser inyectado, inactiva la sustancia encargada de estimular la sudoración”. Este tratamiento tiene una duración de entre 6 y 12 meses y los efectos se empiezan a ver entre el tercer y séptimo día de aplicación.